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análisis
Cuphead

Cuphead

"Wallop!" y "You Have Died!" son los dos mensajes que se van a quedar grabados en tu alma y en la pantalla de tu TV.

  • Texto: Dóri Halldórsson

Jugamos a Cuphead por primera vez en la ya lejana GDC a primeros de 2015, donde los hermanos y desarrolladores Chad y Jared Moldenhauer (MDHR) ofrecían un premio en metálico para la primera persona del día que se pasara uno de los tres niveles de jefe que estaban exhibiendo. En realidad Cuphead lo anunciaron el verano anterior en el E3, donde ya nos dejó a todos boquiabiertos con sus gráficos, y desde entonces estábamos deseandito ponernos a los manos. Una pena, por tanto, que en las ferias y conferencias siempre vayamos con la hora pegada, y rara vez puedes echar más de 10-30 minutos a un mismo juego. Sin embargo, el destino quiso que aquella jornada en San Francisco terminara en el evento de ID@Xbox, donde nos las arreglamos para estar casi dos horas con el juego, volviendo a la cola cada vez que caíamos. Al final del día nos fuimos derrotados y con los bolsillos vacíos, pero aún más expectantes si cabía ante el lanzamiento del juego.

Es importante contar esta, nuestra historia, con Cuphead, pues sabemos que muchos notáis ese contraste entre su imagen y su gameplay. En los dos años y medio posteriores nos encontramos con el cabezacopa en diversos eventos y convenciones, nos enfrentamos juntos a varios de los muchos jefes que incluye el juego, siempre esperando que dieran una fecha de lanzamiento. Por fin ese día ha llegado, nos hemos pasado esta experiencia de saltos y disparos de dibujos animados y ha sido toda una pesadilla en el mejor sentido posible.

Entonces, ¿de qué va Cuphead? Es un juego preciosista inspirado por los cortos de animación de los años 30, y que también se inspira en la vieja escuela (en este caso finales de los 80) para su exigente propuesta de juego: run-and-gun, corre y dispara desplazándote de izquierda a derecha mientras procuras esquivar todo un bullet hell o lluvia de balas. En el juego controlas a Cuphead, pero siempre puede unirse un amigo para jugar cooperativo a dobles con su hermano Mugman (rebautizado hombretaza en Gamereactor España). A los chicos se les va la mano en el Casino del Diablo y terminan apostando y perdiendo su propia alma. Así las cosas no les queda otra que pactar con el Diablo para mantenerse con vida, y el trato consiste en dar con los otros morosos del mal -que por supuesto son dificilísimos jefes de nivel- para cobrar sus almas. En este sentido de los riesgos del juego sin control, no podemos sino agradecer que Cuphead se compre de una y no sea una recreativa, pues si tuviéramos que echarle monedas de veinte duros ya estaríamos en la ruina.

Cuphead

El estilo cartoon de la década de 1930 impregna toda la partida desde que arrancas el juego. Piensa en Steamboat Willie, Betty Boop o Swing you Sinners como referencias, con personajes dibujados y animados a mano cuadro a cuadro, y con fondos asimismo pintados a mano. Por encima, el inevitable filtro Technicolor, y todo corriendo estable a 60 imágenes por segundo. El mundo y el diseño de personajes están tan bien cuidados y rezuman tanto movimiento y alegría que uno podría confundir Cuphead con una restauración licenciada de una importante franquicia de dibus de toda la vida.

Cada batalla contra jefe, cada fase, resulta singular e inmediatamente atractiva. La imaginación, el detalle, e incluso las ligeras imperfecciones del apartado artístico aportan al juego el alma que el Diablo quiere robarle a sus protagonistas, significando un refrescante cambio respecto a la invasión pixel-art de la actual escena indie. Además, la ambientación queda perfectamente cubierta con una excelente banda sonora de jazz al estilo big band y con un anunciante que te urge a volver a intentarlo cada vez que pierdes una vida. Y eso pasa constantemente.

A veces, cuando lo has intentado en varias ocasiones contra uno de esos puñeteros jefes sin éxito, puede que te sientas tentado a llamar a los refuerzos; es decir, meter a un colega en la partida en el papel de Mugman. Si bien esto es del todo divertido, la verdad es que sirve de poca ayuda. Por mucho que la dificultad no se escale para complicar las cosas, jugar a dobles supone añadir otro elemento que no para de moverse en una pantalla que ya estaba bastante abarrotada y apretujada. En otras palabras, el segundo jugador añade a la confusión y por tanto puede estropear la concentración requerida para clavar los parries y los ataques. Dicho esto, repetimos que a dos jugadores es una risa, y como los desarrolladores pretenden añadir multijugador online, sin duda habrá quien se lo pase bomba

Cuphead

A estas alturas ya te habrás imaginado que la propuesta de juego de Cuphead evoca a otros exponentes del género como Contra, Megaman, los juegos de Treasure y en ocasiones hasta Super R-Type. La chicha está en las batallas contra jefes, que si bien se distinguen mucho los unos de los otros, se podrían separar en dos estilos: run-and-gun y shoot 'em up, los segundos cuando Cuphead debe esquivar diversos patrones ataques alternantes y proyectiles infinitos, todo sin dejar de infligir daño al enemigo para poder atravesar los distintos estados del jefe y sobrevivir a sus acometidas cada vez más intensas.

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